domingo, 6 de junio de 2010

Mordemos el polvo una vez más...

¿Veis lo que os digo?

De diez veces, nueve morderemos el polvo.

http://talleresdeescrituracreativa.blogspot.com/

Lo bonito del asunto es lo bien que lo pasamos escribiendo esos micros y que nos
sirven para otros sitios, quitando la frase dichosa.


Besos arañitas

Seguid colgando cosas en el blog: Carmen Cristina, Peña, Rocío, Inés, César, Luis, Esther y Ciu.

domingo, 30 de mayo de 2010

POEMA.

Exhumadora de rastros petrificados, de desiertos,
invoco residuos de la noche.

He venido a saberte, piedra desgarrada,
a palpar poros como abismos
a hundirme
en los resquicios de afilada humedad
entre las ruinas que aún queman.

Vestigios.

Restos de una voz que me habla desde el fondo de arena
de ese mar insomne que sigue navegando
en mis brazos hasta las tres de la tarde,
y me atenaza las piernas
y sofoca el grito

Avanzo entre los cementerios de piedra
con brazadas de náufrago
y desentierro nombres que no fueron.
O sí.

Descubro rostros claveras
sonrisas crispadas preguntas
a todas mis respuestas.


Excavadora de tumbas
te pronuncio
atravesada por un mar volcánico
rescato tu ojo escondido,
y lo sostengo entre mis manos sedientas

Eres todo lo que no era. Lo que no supe, ni dije. Lo que no creía.
Buceadora de arenas laberintos.
Te disuelves ante la mirada del viento.

Y yo contigo.

Dedicado a CIU

Gotera


Un vaso de agua en el silencio.

Su cristal rompe la noche,

ese nada de agua

me mata.

Sobrevivo,

me pongo en pie

y algo invade

el espejo nocturno:

una nada de cristal

sí, soy yo.



sábado, 29 de mayo de 2010

ROMPIENDO EL HIELO(venga arañas es hora de colgar nuestros tejidos)




SÍSIFO DESTERRADO

Tenía la boca reseca y la neblina polvorienta que envolvía la ciudad apenas le dejaba respirar; le enloquecía. Echaba un trago para refrescarse y comprobaba aterrado que hasta el agua tenía un tinte rojizo. Ni siquiera recordaba cuándo había empezado aquello. Sólo sabía que antes existía algo llamado primavera y también un otoño; los estados intermedios. En las noches de verano, intentaba evocar el frescor del viento después de una tormenta, el olor a romero y espliego; el vaho agradecido que exhalaban los montes y la visión de las aves y las flores. Se adormecía y solía soñar que bebía agua hasta hartarse. Así transcurrían esos seis meses, y el no dejaba de trabajar convencido de que acabaría consiguiéndolo. El invierno no era mucho mejor, la ciudad se transformaba entonces en un yermo donde parecía concentrarse la fuerza de todos los vientos. Era un frío seco que se colaba a través de las ropas junto con la arena y hacía crujir sus huesos. No, no recordaba cuándo pero sí sabía cómo. El desierto había cruzado el mar, lenta y pacientemente, durante meses. Aprovechaba las noches para ir asentando su reino. Las dunas se formaban una tras otra como olas inquietas y así fue avanzando hasta cubrirlo todo. Un día el paisaje había cambiado. Todos huyeron, menos él; no perdía la esperanza. Salía al amanecer a realizar su trabajo. Sembraba semillas y plantaba raquíticos esquejes que cuidaba en casa. Aprovechaba los días largos del verano cuando apenas corría el aire. No descansaba pues quería ganarle terreno al desierto. Al anochecer, se tumbaba exhausto y soñaba con el agua una vez más. Mientras él dormía el desierto abría la boca y sus fauces de arena deshacían el trabajo.
Con derechos reservados de autor. Copyright © 2010

domingo, 23 de mayo de 2010

Soledad

Luna, de todo lo que tengo en mi habitación, tú eres lo más valioso. Duplicas mi existencia.

martes, 11 de mayo de 2010

Yo siempre estoy acá

Pero si no llevo un espejo no me veo.

viernes, 23 de abril de 2010

Escribo porque me da la gana.

Se respira un gran silencio en este blog. ¡Qué delicia! ¡Qué silencio! Navegar, aunque sea en medio de bits y bytes, es muy desagradable si hay demasiado tráfico, pero encontré este blog que últimamente no tiene actividad y creo que voy a usar mi barca para hacer nido por acá. ¡Ojalá se permitan los signos de exclamación!... y los puntos suspensivos... Cerraré los ojos y pensaré que navego en un mundo de comas, asteriscos, comillas, números, letras, muletillas, rimas, caca, caca y más cacafonías, re, re, re, y más repeticiones. Y todas ellas mecerán suavemente la barca en que navego. Y me olvidaré de saltar a otro párrafo. Y comenzaré muchas frases con una i griega. Y entraré en estado de duermevela y sentiré que en medio de suaves olas me dejo llevar por la imaginación y escribiré, escribiré y seguiré escribiendo... Y como no hay reglas cuando se está solo en medio de este océano, haré lo que me de la gana, entrelazaré mis piernas (que en modalidad anglo siempre serán mías) con la única pata de la jota, aunque la ge se moleste, acariciaré la curvatura constante de la O, tomaré de las manos a la te y la haré girar, girar y girar, hasta que se le desprendan los brazos y quedará convertida en una ele de lectores, que estarán en algún lugar, navegando también, y tratando de llegar a mi silencioso nido. Y luego el silencio de la hache me arrullará más, aún más... Y me quedaré dormido y soñaré que hago el amor con una eñe, solo por conveniencia, y que ninguna errrre sonorrrra podrá despertarme. Y una ese ssssse me acercará ssssuavemente y me susssssurrará algo hermossssssso al oído. Luego despertaré y podré gritar sin usar vocales y decir palabras muy feas sin usar consonantes. ¿Porqué no hacerlo? Al regresar a tierra firme tal vez tendré que jugar con algunas reglas... Pero siempre podré darles a mis palabras el color que quiera y el olor que me plazca y la sonoridad que me cautive y el sabor que me guste y la longitud que me apetezca y el romanticismo que me provoque y el sentido que me de la gana, porque por eso escribo, porque me da la gana.