viernes, 21 de octubre de 2011
lunes, 8 de agosto de 2011
Huellas
Ella supo que estaba muerto mucho antes de que los bomberos tirasen la puerta abajo; mucho antes de que el olor llegase a ser insoportable e incluso mucho antes de que sus padres lo echasen tanto de menos como para venir a buscarlo. Lo supo incluso antes de que él mismo decidiese tomarse todas aquellas pastillas. Incluso antes.
Elisa llevaba muchos años limpiando aquel edificio y escuchando sin ser vista. Conocía todos y cada uno de los cristales, pasamanos, rincones y suciedades que se acumulaban en las esquinas y en los corazones de sus inquilinos. Había eliminado con su fregona muchas cosas, pero sobre todo, pisadas; pisadas que dibujaban historias prohibidas sobre el mármol del suelo; huellas que llegaban de la calle y en su lenguaje se aferraban al suelo murmurando los secretos que cobijaban. Y ella había aprendido a descifrarlas, a leerlas y también a alimentarse, día a día y escobazo tras escobazo, de todas aquellas miserias. Acumulaba, como si fuesen un botín, secretos de pasiones prohibidas y desencuentros. Esas eran las que más le atraían. Le gustaba saber que la vida de los demás era difícil y dura en muchas ocasiones. Que el aburrimiento y la soledad no sólo le esperaban a ella al llegar a casa por la noche. Disfrutaba con el dolor ajeno. De alguna forma se sentía menos cansada, más reconfortada.
Con Pablo tenía un presentimiento. Aquel vecino, lento y ojeroso, había despertado suinterés desde el primer momento. Había llegado hacía sólo un par de meses, en una tarde fría de octubre, con una planta mustia entre las manos y muy pocas palabras. Los murmullos de los vecinos hablaban de un divorcio; sus pisadas a Elisa además le hablaban de desesperación .Y no se equivocó; enseguida comprobó con satisfacción que el nuevo inquilino del tercero no salía a trabajar, ni se iba de fiesta, ni siquiera a hacer alguna compra . Nada. No había visitas, amigos ni compañía. Ella tan sólo podía encontrar unas cuantas huellas de sus pasos, día tras día, poco después de amanecer. Eran las de unos pies desnudos, los de él, arrastrados sin misericordia cada mañana, por el mármol recién fregado; unos pies que se alejaban de la puerta de su piso a lo largo del pasillo para llegar hasta la escalera, detenerse y volver de nuevo a la puerta de su casa. Y así varias veces hasta volver de nuevo a cerrar la puerta, en un peregrinaje obsesivo que parecía no tener fin. Pero Elisa sabía que sí, que el límite existía. La desesperación siempre tiene un límite. Y estaba convencida de que el final estaba ya muy cerca. Sólo era cuestión de esperar. Así lo hizo. Se limitó a fregar y a esperar.
Y el fin llegó; y con él un trasiego de pisadas que llegaron llenándolo todo con lamentos y preguntas que nadie supo responder. Nadie. Unos susurraron que aquello había sido terrible; alguien dijo que la vida era muy difícil de entender a veces; otros, simplemente se encogieron de hombros. Algunos se consolaron diciendo que esto era algo no del todo inesperado, por desgracia. Al final todos se fueron marchando. Y se llevaron a Pablo. Allí sólo quedo Elisa, limpiando el suelo de la entrada y molesta porque con tanta gente que había venido, ahora le tocaría fregar el rellano del tercero otra vez.
domingo, 17 de julio de 2011
Una entradita al blog después de tanto tiempo. Ojalá les guste.
Cariños.
Esther
MI SOMBRA
Atorado en la garganta de la tierra
ciego de agua en ramos negros
redescubro un miedo antiguo.
Las raíces atraviesan mi costado
broto bosques de silencio
me introduzco en los ojos de la sombra
desde el viento desdibujo las pisadas
precipito tardíamente los caminos.
Desplumando maldiciones
solo logro soñar pájaros de piedra
Un espacio reducido se apodera de mi muerte
Me resisto con las garras que procura la violencia
animal de lo perpetuo
La mezquina lucidez de la distancia enriquece los recuerdos
Mi memoria reverbera soles blancos
mares verdes cielos amplios. No sucumbo.
Las raíces se desprenden de mi cuerpo como lianas
Ágilmente reptan muros por encima del silencio
Tu corriente me conduce.
Río arriba las estrellas transparentan humedales.
Vuelvo entero del ataque de mi sombra
Recupero amaneceres lunas lluvia bosques tiempo
En la arena tu vestido de las manos como nidos
Tu cabello rojo incendio entre mis dedos.
Interesante noticia para septiembre
...en septiembre Ana Mª Shua va a dar una clase magistral en la Escuela de Escritores; son 20€ de entrada . Será el día 6 de septiembre y durará dos horas, hablará de micros y cómo los trabaja ella...
No le sirvió de mucho la información a esta pobre infeliz, pero es posible que vaya, pienso mientras me deleito con sus restos.
jueves, 14 de julio de 2011
Nada
Ahora, yo, te busco entre las palabras que componen tu relato.
No estás.
Ya no queda nada.
sábado, 9 de julio de 2011
Libros recomendados
Acabo de terminar un libro de relatos de Ángel Zapata: "Las buenas intenciones y otros cuentos", de Páginas de Espuma, que os recomiendo.
Por aquí está lloviendo con alegría, así que ahora continúo con "El temor del cielo" de Fleur Jaeggy, de Tusquets, que también me está haciendo disfrutar.
Que tengáis un buen día!
Besos,
Carmen.